La amigdalectomía, o extirpación de las amígdalas, se recomienda cuando las amígdalas causan problemas recurrentes o graves que afectan la salud y la calidad de vida del paciente. Una de las principales indicaciones es la amigdalitis crónica o recurrente, definida como múltiples episodios de infecciones al año (por ejemplo, más de 5-7 episodios anuales durante 1-2 años). También se considera necesaria si las infecciones no responden adecuadamente al tratamiento médico o si provocan complicaciones como abscesos periamigdalinos, fiebre reumática o glomerulonefritis postestreptocócica.
Otra razón importante para realizar una amigdalectomía es la apnea obstructiva del sueño en niños y adultos, causada por amígdalas agrandadas que bloquean las vías respiratorias durante el sueño, lo que genera ronquidos severos y pausas respiratorias. También se indica en casos donde las amígdalas interfieren con la alimentación, el habla o provocan problemas crónicos como halitosis severa o acumulación persistente de material caseoso. La decisión de realizar esta cirugía debe ser evaluada cuidadosamente por un médico, considerando la frecuencia, gravedad y complicaciones de los síntomas en cada paciente. Cirugía Amigdalas Amigdalectomía



La amigdalectomía reduce episodios de amigdalitis, mejorando la salud general y disminuyendo la necesidad de medicamentos. Alivia síntomas como dificultad para tragar, dolor de garganta crónico y mal aliento. En casos de apnea obstructiva del sueño, mejora la calidad del sueño, reduce ronquidos y previene complicaciones. En general, promueve una mejor calidad de vida eliminando molestias persistentes. Cirugía Amigdalas Amigdalectomía
La recuperación después de una amigdalectomía suele durar entre una y dos semanas, dependiendo de la edad del paciente y su estado general de salud. En los primeros días, es común experimentar dolor de garganta, que puede extenderse a los oídos debido a la conexión nerviosa. Este dolor se controla con analgésicos prescritos por el médico. También pueden presentarse dificultad para tragar, cambios temporales en la voz y, en algunos casos, fiebre leve. Es fundamental mantener una adecuada hidratación y consumir alimentos blandos o líquidos, evitando alimentos calientes, picantes o duros que puedan irritar la zona quirúrgica.
Durante la recuperación, es importante evitar actividades físicas intensas para prevenir sangrados en el área operada. Es normal que se formen costras en la zona de las amígdalas, las cuales se desprenderán gradualmente. El paciente debe seguir las indicaciones médicas, como mantener la higiene bucal adecuada y asistir a los controles postoperatorios. La mayoría de las personas experimentan una mejora significativa en los síntomas que llevaron a la cirugía, como fueron las infecciones recurrentes o apnea obstructiva del sueño, una vez finalizada la recuperación.
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